Este papel parafinado forma parte de una comunicación directa y cotidiana entre un local de comida y quien recibe el producto. No está pensado para conservarse sino para usarse y desecharse, pero durante ese tiempo funciona como un pequeño soporte publicitario que acompaña la experiencia de consumo. La impresión en una sola tinta verde sobre fondo blanco responde a una lógica económica y práctica: un diseño que debe seguir siendo reconocible incluso cuando el papel se arruga o se mancha de grasa.
El motivo principal es el nombre Mayo Crunch, repetido como patrón continuo para que la marca siempre esté presente sin importar dónde se corte o doble el envoltorio. El logotipo combina una escritura manual inclinada para “Mayo” con una sans serif gruesa y compacta para “CRUNCH”, buscando un equilibrio entre cercanía y contundencia. Alrededor aparecen palabras tratadas como dibujos —“¡BUM!”, “CRUUUNCH!” y #LANUEVAERA— junto a iconos simples como hamburguesas, envases de salsa, estrellas y manos, formando un lenguaje gráfico ligero pensado para reproducirse en serie.
El papel parafinado funciona como una extensión del mostrador: una promoción que ocurre en las manos del cliente más que en un cartel. Este tipo de impresos demuestra cómo los materiales más simples sostienen parte de la identidad visual de un servicio, donde tipografías e ilustraciones se mezclan para construir un mensaje inmediato, funcional y cotidiano.









