Como siempre, con cada caminata voy viendo más allá de mis pies y me logro encontrar con pequeñas piezas que calcen en la bandeja del escaneo y se pueda hacer la tarea de un desglose gráfico. A veces ni sé qué escribir, pero aquí todo va enlazado a tipografías emblemáticas.
En esta tarjeta de Bancamiga lo primero que salta no es el chip ni el contactless, es el nombre. La palabra “Bancamiga” está construida sobre una sans serif geométrica, amable, de curvas suaves y proporciones limpias. No es una tipografía cualquiera de sistema; todo apunta a un logotipo desarrollado a medida, pero con una base muy cercana a familias como Gotham Rounded o Avenir Next Rounded.
Arriba a la derecha aparece “black” – el tono cambia. Se abandona lo redondeado y se opta por una sans serif ligera, más neutra, más silenciosa. Muy cercana a Avenir en su versión Light o incluso a Montserrat Light. Espaciado generoso, poco peso, elegancia sin esfuerzo. Es la palabra que intenta vender estatus sin gritarlo.
Y luego está la numeración. Ese bloque de cifras que no está pensado para gustar, sino para funcionar. Aquí entramos en terreno técnico: las tarjetas suelen usar variantes basadas en OCR-B o adaptaciones propietarias optimizadas para grabado y lectura automática. El “1” recto, el “0” ovalado perfecto, el “2” de curva controlada. No es una decisión estética pura; es legibilidad industrial, es estandarización bancaria.

Deja una respuesta